
Corre el año de 1520 en Tenochtitlán, la capital Azteca, cuando los españoles hacen de las suyas en este lugar. Topiltzin, un hacedor de códices, es capturado por los conquistadores durante una ceremonia secreta que incluía un sacrificio humano. Topiltzin, quien era un hijo ilegítimo de Moctezuma, es considerado un salvaje y fue llevado ante Hernán Cortez para que fuera ejecutado. Para ese entonces, Cortez había tomado a Tecuichpo, también hija de Moctezuma, como su esposa y es ella quien lo convence de que deje vivir a su hermano.
Pero vivir quería decir cambiar su nombre por Tomás, convertirse al Cristianismo, abandonar su lengua madre y aprender español y sobrevir un castigo brutal: treinta azotes con látigo y cadena y una antorcha debajo de sus pies, mientras una figura de la Virgen María no se pierde la escena. A partir de este momento, Topiltzin se crea una obsesión con la efigie.
Topiltizin (Tomás) es admitido como monje en el monasterio regido por Fray Diego y se resiste a los intentos del religioso de inculcarle su doctrina. Los dos personajes son en este momento más parecidos que diferentes en lo que respecta a que ninguno traicionaría a su Dios.
Lo que sigue es una batalla de credos, una lucha de ideas, un choque de legados, una contienda por conservar lo más sagrado, lo que sigue es la otra conquista.
Título: La otra conquista
Año: 1998
Director: Salvador Carrasco
País de origen: México

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